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El impacto publicitario de la visita a España de la primera dama estadounidense y su hija Sasha ha sido tan impresionante que  se estima casi en un valor de 20 millones de euros. La estancia de Michelle Obama ha sido una bendición para el turismo de la Costa del Sol y de Mallorca y es que este año, la península se ha visto relegada por otros destinos.

El interés que el sol y las playas españolas despertaban en los turistas alemanes e ingleses, principalmente, se ha visto disminuido por la crisis y los viajeros han optado por otros destinos tan soleados pero más baratos como Egipto, Turquía, Croacia o algunos países asiáticos.

playa Disminuye el número de turistas ingleses y alemanes en las playas españolas

Esta perspectiva ya se veía llegar desde hace tiempo con la aparición de nuevos y atractivos destinos que competían con el Mediterráneo, pero no parecía preocupar en tiempos de bonanza cuando era muy usual encontrar colgado el cartel de ‘No hay habitaciones’.

Hoy el panorama es sombrío y los peores pronósticos se están cumpliendo en el primer semestre del año cuando el volumen de turistas internacionales es de un 1,8% menos que en 2009.

Los principales referentes, ingleses y alemanes, también han retrocedido un 12% y un 4,8% respectivamente hasta junio y el volumen de gastos de los viajeros tampoco ha mejorado si bien 2010 se presagiaba como el año de la recuperación. Cabe considerar que, además de la crisis económica mundial, varios imprevistos como las cenizas del volcán islandés y los amagos de huelga de los controladores, han contribuido a retrasar la esperada mejoría.

Foto: El Mundo

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Categoría: España, Europa, Playas

2 Comentarios

  1. Estela Rocha dice:

    Para siempre mientras duró

    Todo me atraía. No había nada que podía ser ni siquiera comparados a las cosas de donde venia yo, pero toda ese contraste y las diferencias era lo que me hacia esperar que esta semana fuera la mas interesante de mis ,bien vividos ,17 años. No era solo el continente, la lengua, y las letras que eran distintas. Había algo también el las personas, tanto en las características físicas como el las mentales, como la forma en que gesticulaban, las expresiones faciales, todo que me causaba curiosidad y ganas de conocer mas para saber de que se trataba.
    El viaje en colectivo fue largo. Can la cabeza para fuera de la ventana, veía todo el paisaje de pastos que se terminaban en el horizonte. El viento que soplaba en mi cara, y me mandaba un mensaje como si fueran memorias. Me hacia pensar en toda la historia que tenia ese lugar: las conquistas, las guerras, el sufrimiento. La guerra de Vietnam había pasado ahí, justo donde yo estaba pisando con mis propios pies.
    Cuando llegamos al orfanato, estaban todos sentados. Con cara de esperanzados, como si supieran que con nosotros vendría mucho mas que solo comida, juguetes, y cosas materiales. Ellos sabían que con nosotros también vendría alegría, amor, y cariño. Y fue así que paso todo. Nosotros pasamos 3 días, que yo quisiera tener el poder de hacerlos infinitos, dando a eses niños, y también adultos, relaciones y sentimientos básicos. Es difícil entender como un pueblo puede ser tan pobre económicamente, pero tan ricos en alma, por haber pasado por todo lo que pasaron ellos y todavía tener esperanza de vivir en un mundo mejor.
    Salimos por la ciudad para llevarlos a pasear, y me di cuenta que ese mundo grande afuera del orfanato, no solo nos sorprendía a nosotros, los voluntarios, pero también a los chicos del orfanato. Todo era completamente nuevo para nosotros, por estarnos en un país diferente, pero también era nuevo para ellos, por estar afuera de sus casas. Cada detalle nos llamaba la intención. La gente se juntaba en la vereda, sentados en banquitos chiquitos, compartiendo sus meriendas, uno con el otro, y habían tantos, que no había espacio para que caminemos por la vereda. Teníamos que seguir por la calle, donde millares de motocicletas se cruzaban y se esquivaban, formando un tipo de baile: todas para adelante, todas para tras, izquierda, derecha.
    Cuando volvimos al orfanato, estábamos todos todavía encantados, por el lío organizado de la ciudad. Y aunque no hablábamos el mismo idioma, con los chicos podíamos compartir ese encanto a través de miradas, y expresiones que no necesitaban palabras.
    Una experiencia única. Un viaje donde cada uno de nosotros del grupo, nos pudimos sentir como viajeros. Entendimos no solo a la gente, pero también a la cultura, y fuimos parte de eso infinitamente mientras duró.

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  2. [...] que es la mejor temporada para que Ibiza pueda volver a ser un lugar lleno de turistas. Tanto los turistas alemanes como los británicos, son los que están haciendo hasta el momento mayor número de reservas para [...]

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