
Ya hemos mencionado anteriormente que en la capital escocesa hay mucho para ver. Entre los monumentos más importantes destaca por encima del resto el Castillo de Edimburgo, localizado sobre la colina volcánica Castle Rock. Tras cruzar el uente levadizo se entra en el edificio que alberga varias salas en las que se exponen los Honores de Escocia, unas de las insignias reales más antiguas de Europa; la Joyas de la Corona; el Tesoro Real Escocés; el Cañón de las Trece Horas o la Piedra del Destino, sobre la que se han coronado a todos los reyes del país hasta 1260 cuando los ingleses la secuestraron.
También puede verse la parte de más edad de toda la construcción, la Capilla de Santa Margarita y, disfrutar de la increíbles vistas de la ciudad que se ven desde lo más alto. Asimismo, todos los días a excepción de los domingos, los visitantes pueden escuchar cómo retumba el cañón relojero llamado One O’Clock Gun que suena todos los días a la una del mediodía marcando dicha hora.
El Castillo de Edimburgo está abierto durante todo el año, a excepción de algunos días festivos como en Navidad o Año Nuevo, y la entrada cuesta alrededor de diez libras.
Foto vía: Edimburgo.


