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Las Filipinas no son tan sólo un montón de islas aglomeradas en un cierto margen geográfico, que comparten ciertos rasgos étnicos, costumbres, idiomas, dialectos y un solo gobierno sino una sola identidad popular, que puede ser atravesada por cruceros y cualquier movilidad acuática sin ningún problema. Su composición geográfica facilita esa posibilidad, pues el mar se encuentra en las entrañas de este paradisiaco país.

 

 Filipinas, entre islas y mar

Es una nación que se deja besar por el mar y no por territorios ajenos, pues no existe ningún país que limite con sus varios archipiélagos sino agua y más agua saldo por cada dirección habida.

País multicultural, es el único en tierras asiáticas que tiene una colonia hispana local, pues estos gobernaron en estas tierras por más de 400 años, dejando más que su lenguaje o estirpe, su religión, la católica, con la que se hermanan con los países latinoamericanos. Este grupo hispano es muy reducido, pero existe. Paralelamente grupos de habla inglesa predominan en mayoría en Filipinas, siendo también su lengua oficial, junto con el autóctono filipino.

 Filipinas, entre islas y mar

Por estar compuestos de arrecifes, archipiélagos e islas, o sea estar a plena disposición de los conquistadores del mar, Filipinas goza de una variedad étnica y mestiza muy peculiar, siendo una metrópolis tropical acuñada en un rincón del planeta. El español, el inglés y el filipino conviven como pueden entre tierra y agua.

Sus atractivos culturales más visitados y reconocidos son las 4 iglesias barrocas de motivos católicos que están diseminadas a lo largo y ancho del país, son las siguientes:
Iglesia de San Agustín, en Manila, su capital; Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Santa María, Ilocos Sur; otra Iglesia de San Agustín, en Paoay, Ilocos Norte; e Iglesia de Santo Tomás de Villanueva, en Miag-ao, Iloiolo.

 Filipinas, entre islas y mar

Estas se construyeron cuando las influencias de este arte nacido en Europa comenzó a dispersarse en sus colonias -hablamos del siglo XVII y XVIII, a más tardar- ejecutándose principalmente en arquitectura religiosa, aunque la pintura con motivos similares también fue muy realizada.

Los filipinos combinaron muy bien su propio estilo, más el barroco y las influencias chinas para diseñar importantes templos, joyas del arte católico en tierras ajenas como las asiáticas, con pasillos largos, altares pomposos y techos altos y oblicuos como los típicos de las tierras colonizadas.

Habrá alguna otra oportunidad de seguir hablando de las bondades de Filipinas en otros apartados.

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Categoría: Asia, Destinos

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