La Península ibérica, España, Galicia, Lugo; de lo general a lo específico, es que el país taurino entremezcla casi todas las culturas y civilizaciones poderosas e influyentes que existieron alguna vez (la invasión árabe que dominó por casi 500 años y dejó un legado arquitectónico de gran imponencia por todo su territorio y el imperio romano que hizo lo propio por casi toda Europa occidental).
En España se encontrarán construcciones de influencia árabe con el toque criollo de los hispanos y construcciones antiguas de Roma que ahora pertenecen por cuestiones geográficas a distintos sectores del país. Es que Roma no sólo se posó en lo que ahora es Italia sino en casi todo el mundo y, entones, por casi todo el mundo dejó parte de sus gracias, si no era cultura o historia, eran construcciones, pero algo dejó siempre a los pobres subordinados de su gran poder, ahora de leyenda y mito.
Lugo se encuentra en Galicia, ahora; pero antes, cuando Roma regía, era Lucus Augusti; y por eso, una vez pasados los miles de años, es que ahora la presente población de la comunidad gallega disfruta con un importante monumento antiguo, la Muralla Romana de Lugo, que es su atracción turística más importante y una de las más impresionantes de esa parte del país ibérico.
A este importante monumento se le hermana con la todopoderosa Gran Muralla China, que mide aprox. 7,300 kilómetros, muchísimo más que los pocos 2 kilómetros de la otrora romana, pero de presencia similar si se le contempla frontalmente, hasta podría ser superior esta española a la china en esa perspectiva.
Se desconoce hasta la actualidad el motivo por el cual fue construida, ya que aunque es fácil saber que sus características eran defensivas, no era necesario hacerse de esta pues era una zona casi inhabitada y de muy poco valor territorial, tal vez como un póstumo símbolo de grandeza en la época de decadencia del Imperio Romano. Lo importante es que perdura hasta la actualidad con la fortaleza que le brinda el granito.
Por motivo de esta muralla se han construido cercanas poblaciones pequeñas, separándose de Lugo sólo con la muralla en cuestión, que sirve como un hito separador entre los pueblos vecinos, provocando la creación de una comunidad hasta hace poco casi deshabitada. El muro es llamativo a la formación de mayor civilización por esa zona, algo seguramente contrario a su original objetivo.
Esta muralla es un símbolo de orgullo para las muchas veces burlados gallegos.





