Otra grandeza arquitectónica de Asia, que no coincidentemente tiene motivos religiosos, porque la suprema arquitectura en su gran mayoría siempre tiene a las divinidades como tema principal, lo que deja entrever que la religión siempre fue lo más importante a la hora de constituir una sociedad civilizada, como forma de control e imponencia. Esta otra maravilla se encuentra en lo alto del Tíbet y es el lugar de residencia de los Dalai Lama, me refiero al Palacio de Potala y a su recinto histórico.
Potala fue fundado en 1648 con motivos de oración y concentración de monjes tibetanos, pero que cuando fue invadido por China fue transformado en un museo, que anualmente recibe miles de visitas. Este monumento está situado en la cumbre de la Montaña Hongshan, a 3700 metros de altura, lo que lo convierte indudablemente en el templo más alto de todo el planeta y una de las construcciones imponentes cimentadas en las alturas de mayor magnitud.
La UNESCO la ha considerado como Patrimonio de la Humanidad junto a las construcciones adyacentes el Palacio Norbulingka y el Templo de Jokhang. La primera significa literalmente “joya del parque” y es donde radicaba el líder de la congregación religiosa denominado Dalai Lama desde 1780 y está habilitada en su totalidad para la visita pública. Sus parques en los exteriores son ahora lugares cómodos para almorzar y sirven aparte como butacas para espectáculos artísticos que ahí se realizan. Por si fuera poco existe un pequeño zoológico conformado por los animales que Dalai Lama recibía como obsequio, logrando un atractivo lugar de visitas donde se puede apreciar hasta a un oso panda.
El segundo es el templo más famoso que existe en Lhasa, capital del Tíbet, por lo que es su centro espiritual. Posee cuatros pisos plétora en altares y habitaciones decoradas con azulejos, además de varias esculturas como estatuas de algunos dioses, soberanos y sus esposas, los cuales fueron destruidos en la revolución cultural para luego ser reconstruidos con partes de los originales.
Entre estos tres recintos se compone el Conjunto Histórico del Palacio de Potala, tres sitios de gran belleza que están cercanos en el poco perímetro del Tíbet, lo que les da la impresión de ser una localidad dicha para el arte y la religión. Desde una perspectiva inferior se puede entender al Palacio de Potala como el templo del cielo mismo, cuyo techo son las nubes blancas, como su fachada.





