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Has llegado hasta el palacio para sentirte un rey, quizá esta sea tu noche. Durante el día has sido un simple mortal viajero que ha ido a los lugares mas remotos en tus travesías, pero esta noche estás a punto de ser lo que en sueños siempre has deseado: un rey, un hombre de la realeza. Has llegado al Palacio de Schönbrunn, en Viena, y te das con la sorpresa que no eres el único que sueña con eso, que no eres el único que está noche desea con insistencia ser parte de la realeza. Lo vuelves a pensar y crees que no tiene nada de malo, que todos pueden ser ahora parte de los Habsburgo, la familia que vivió siglos atrás aquí, en este lugar que pudo ser mucho más majestuoso que el Palacio de Versalles.

 Palacio de Schönbrunn, el palacio que pudo ser mejor que Versalles

La historia está escrita. Tú quieres formar parte de ella de alguna manera, ingresar al castillo ubicado al suroeste de Viena es un primer paso. Quizá no estés descubriendo nada nuevo como lo hizo Matías II en 1605 este maravilloso lugar e alguna parte de los bosques, quizá no le des un nuevo brío a este lugar como lo hizo Leonor de Gonzaga, mujer de Fernando II que amplió el castillo y acondicionó el jardín para convertirlo en su residencia de verano. Tal vez tú si estés presente en las majestuosas fiestas, tal vez ese sea el segundo paso para convertirte en parte de la realeza.

 Palacio de Schönbrunn, el palacio que pudo ser mejor que Versalles

Cuando veas todo el esplendor, y respires y sientas el aire a realeza tratarás de comprender el porqué Leopoldo I rechazó la oferta de un arquitecto para hacer de este castillo mucho más pomposa que el de Versalles. No lo podrás hacer, pero te alegrará la sensación que esto no es una imitación de nada, te impresionarán los obeliscos coronados con dos águilas, herencia de la estancia de Napoleón Bonaparte en este lugar. Pasearás con elegancia los jardines en las afueras del castillo, sentirás el deseo de bañarte en sus fuentes, pero te darás cuenta que eres parte de la realeza y debes guardar compostura.

 Palacio de Schönbrunn, el palacio que pudo ser mejor que Versalles

Y de noche ingresarás al palacio real para ser parte de una cena de gala, te sentarás en los aposentos reales, disfrutarás de la gastronomía más exquisita, y luego asistirás a un concierto tal y como muchos lo hicieron con la presencia de Mozart, acaso el más grande músico de todos los tiempos. Ahora si sentirás que eres parte de la realeza, o que lo fuiste por un día.

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