Siguiendo un poco más con el barrio de Malá Strana, no hay que olvidar mencionar la zona de Petrín. Allí se encuentra el Parque Petrín un grupo de laderas que llegan hasta los 318 metros de altura. No cuesta demasiado subir a la cima para disfrutar de las vistas que hay desde la parte superior.
Se puede tomar el funicular, que se construyó en 1891 con motivo de la Exposición Universal, para subir hasta el mirador, también conocido como La Torre Eiffel de Praga. Mide sesenta metros de altura, muchísimo menos que la de París, y sólo se puede subir hasta arriba andando, pero las vistas merecen la pena.
En la cima de la colina también encontramos el Laberinto de los Espejos, al igual que la torre y el funicular, el laberinto está aquí desde la Expo de 1891, un pabellón de madera en el que mientras se busca la salida el visitante se ve de diferenters formas en los espejos. A la salida hay un diorama de la Defensa de Praga contra los uecos, hecho que sucedió en 1648. En el observatorio se puede observar la luna, los planetas y las galaxias más lejanas.
En Petrín hay una iglesia, la de San Lorenzo, cuyo interior merece ser visto por la representación de la leenda que puede verse en el techo de la sacristía y por la capilla del calvario. El Muro del Hambre también se encuentra en la colina. Este es el nombre que en los tiempos de Carlos IV (1360-1362) se le dieron a las fortificaciones que se construyeron en Malá Strana. En la actualidad hay unos 1.200 metros de muro con alemnas y plataformas. Se le llama así porque cuando se construyó fue una época de gran hambruna en la ciudad.
Foto vía: Locura Viajes.



